viernes, 24 de marzo de 2017

DIRECTA A LA VISERA



Ayyyyy...por fin llegó este descansito tan esperado, que aunque haya sido sólo de cuatro días, ha sentado muy bien a este cuerpo tan castigado ya a estas alturas del curso...
Y es que no sé qué demonios les darán de comer a estos niños por la mañanas, pero lo tengo comprobado... la descarga de tu batería es inversamente proporcional a las energías con las que ellos terminan la jornada...angelitos...


En fin...vale ya de quejarse!!
El caso es que el plan era subir a Pirineos a hacer un poco de nieve. Decidimos salir de Navacerrada el jueves por la tarde, y lo hicimos, pero a la altura de Guadalajara, por una casualidad del destino que ahora no voy a explicar, nos damos cuenta de que nos hemos dejado en casa las tablas de esquí y los tablones...


Miguel propone ir a escalar a Tarragona, porque no sabemos porqué, pero la cuerda no se le ha olvidado...
Después de cinco minutos de crisis en el peaje de Guadalajara discutiendo si podemos pasar cuatro días escalando con la ropa de la nieve, decidimos volvernos para casa...


Una vez en casa y después de 2 horas de haber salido por primera vez, nos parece inviable volver a irnos, así que decidimos muy sabiamente quedarnos y volver a salir al día siguiente.


Y ya está!! el viernes por la noche nos plantamos en Panticosa!!


El sábado amanece un día estupendo, sol y calor del bueno...


La nieve ya escasea y nos toca portear unos veinte minutos.


A pesar de que la nieve ya no está muy buena, disfrutamos de nuestro único día de travesía de la temporada.




Y hacemos hambre y sed para ir después a Sallent de Gállego a comprar un buen trozo de queso de Gabas y unas botellitas de vino...


El domingo quedamos con Alejandro en la estación de esquí de Formigal para surfear un rato.


Lo pasamos muy bien, a pesar del gentío que había y del calorón...


El Midi nos miraba prometiéndonos escaladas sin fin...



Y al final de la jornada de esquí una buena cervecita hidratante en el Marchica...qué bien se lo han montado...



Nos despedimos de Alejandro y Olga y marchamos para Riglos. 


Escalamos la vía "Directa" a la Visera. 270 metros, 7b 


Nos encantó. Vía 5 estrellas, absolutamente recomendable.




Sólo dos largos fáciles. Los dos primeros, V+ y 6b+.
Luego un largo muy bonito y técnico de 7a+, con un paso a bloque.


El cuarto largo es un 7a precioso, de aguantar, con mogollón de canto.
Luego un largo de 6c+ muy bueno también.














Y por último el largo de 7b que es el último largo de la "Zulú demente". Es ya la tercera vez que pasamos por aquí!! jejeje
Hay una variante que sale recto en lugar de salir por el último largo de la Zulú. Parece ser, por lo que nos dijeron, que tampoco baja del 7b.

En fin...fantástico día, espero que preludio de la estupenda temporada que nos espera...











sábado, 3 de diciembre de 2016

EL ÁNGEL NEGRO

He leído en un libro que la vida nos da avisos y señales que nos empeñamos en desoír. 
Cuando insistimos en no hacer caso nos envía un "ángel negro" en forma de catástrofe o pérdida, que pone patas arriba nuestro mundo, a la espera de que en éste se produzca un cambio y abramos las puertas a una nueva vida.


Yo debo ser bastante cabezota, pues el "ángel negro" no ha dejado de aparecer en mi vida una y otra vez, y parece ser que mientras siga apareciendo es que aún tengo cosas que aprender...


La última vez que me visitó se colapsaron 23 años de mi vida. 
Aprendí que cuando cruzas el dolor éste deja de ser denso, lo puedes traspasar, y cuando lo haces, te das cuenta de que todo se queda atrás, no queda nada...es maravilloso...


Desde entonces vivo rodando sin pasado y sin futuro, pues me dí cuenta de que el pasado y el futuro no existen. Todo es presente. 
Alguien se preguntará entonces qué sucede con los recuerdos de mi pasado? Están ahí, verdad?
Ese pasado pasa a formar parte del presente en el momento en que nuestra mente trae esos recuerdos a este instante.

Desde la visita de mi último "ángel negro" me he dado cuenta de varias cosas...

1- No tengo ni puta idea de nada...y esto no es malo ni es bueno, sólo intento ser consciente de mi ignorancia.


2- No me conozco en absoluto. Todas las creencias que suponía mías y que tenía absurdamente interiorizadas se esfumaron en un instante. Tenía un concepto de mí que no se correspondió con la realidad...


3- La salida está dentro. Nuestra escapatoria está dentro de nosotros mismos...


4- Todo lo que percibimos es una proyección de lo que realmente somos, de manera que todo aquello que nos sucede ni es ajeno ni es casual. Esto significa que no vemos las cosas como son sino como somos, de forma que si nosotros cambiamos, el mundo a nuestro alrededor cambiará...


5- Para poder dar completamente, uno tiene que olvidarse de recibir. Tenemos la sensación de que si nos abrimos sólo a dar nos moriremos de hambre...


6- No voy a conseguir nada más en mi vida que existir. Ya somos lo que estamos buscando, pero no lo vemos porque nos morimos de miedo...


7- No tenemos más que el momento presente, y éste momento es la llave que abre todas las puertas...


8- La aceptación es el antídoto para todas las pérdidas. A mayor aceptación menor dolor y viceversa. Todo pasa, todo cambia...


9- La felicidad existe, y está dentro de nosotros. Y aunque la felicidad está dentro, vivimos el dolor y el sufrimiento de nuestra lucha por encontrarla. Hay un camino para descubrirla y vivir en ella. Quien se decide a hacer el camino la alcanza...


10- Hay un momento en el que uno para y decide vivirse a sí mismo. Creo que a esto lo llaman ser consciente. La felicidad que entraña eso debe ser inabarcable. Es una pena que nos demos tanto miedo. Nos pasamos la vida de búsqueda en búsqueda, sin saber realmente lo que buscamos...


11-  La coherencia es el alineamiento entre lo que se siente, lo que se dice, lo que se hace y lo que se piensa. Puede que ser coherente sea lo más importante para ayudarse a uno mismo a ser feliz.


12- Hay en nuestras vidas un momento frontera a partir del cual se desencadenan una serie de sucesos que parecen destinados a reorientar nuestras vidas. Lo llaman "el camino de vuelta a casa"...
Parece ser que en ese camino comenzamos a ver como perfecto simplemente "lo que hay". En ese camino aprendemos a distinguir entre el dolor y el sufrimiento, pues parece ser que la resistencia, la dramatización y el enfado ante el dolor son los causantes de ese infierno.


Y como se asume ésto? cómo se interioriza? cómo lo llevamos a la práctica de nuestras vidas?


Pues lamento deciros que no lo sé. Ya os he dicho un poco más arriba que no tengo ni idea de nada...


Sólo soy consciente de que emprendí mi camino de vuelta a casa y en ello estoy. Cuándo finalizará el viaje? ni idea...quizás me lleve toda una vida...